Según
los chinos y los vedas, la energía primigenia (Chi o Prana, respectivamente),
se manifiesta en todos los ámbitos del universo como la unicidad
de lo positivo y lo negativo, o como elementos del continuo energético
vital, conocidos y sintetizados en el medallón que representa los
dos dragones que se devoran mutuamente las colas, medallón originado
como representación del ying y el yang, las energías vitales
complementarias e indispensables, que circulan en los cuerpos humanos denso,
etérico y bioplasmatico o astral, en los correspondientes de los
otros animales y en las plantas por catorce conductos principales, comunes
al planeta en que habitamos, denominados meridianos energéticos,
pero que también caracterizan todos y cada uno de lo órganos
del cuerpo físico, los cuales, a la vez corresponden a y se clasifican
según uno de los cinco elementos básicos del mismo planeta:
tierra, agua, madera, metal y fuego.